EL DON DE LA TERAPIA IRVIN YALOM PDF

Every psychologist can benefit from reading his work regardless of their clinical approach, so did I. I love the way he writes and how this book is structured. There are 85 chapters in total and each chapter consists of no more than a handful pages. He addressed many practical issues that all therapist have encountered and struggled withtherapeutic relationship, boundary, disclosure, transparence, dream, death, and more.

Author:Voodoorg Akinogrel
Country:French Guiana
Language:English (Spanish)
Genre:Photos
Published (Last):11 May 2017
Pages:406
PDF File Size:3.29 Mb
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ISBN:856-2-82126-137-8
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Llego a su consultorio pero no lo puedo encontrar, Su consultorio es- td vacto. Entto y miro alrededor. Los suefios de mis pacientes han cambiado. Las telara- fas cubren mi sombrero. Mi consultorio esta oscuro y de- sierto. No me encuentran por ningtin lado. Cuando parto de vacaciones temen que ja- mas vuelva. Se imaginan que asisten a mi funeral o que visitan mi tumba. Mis pacientes no me dejan olvidar que envejezco.

Si, jva justo con el cronograma! Y por eso intimida darse cuenta de que estoy entrando en un perfodo tardfo y bien definido de la vida. Ahora, al llegar a los setenta, puedo apreciar la claridad de su vision. Su concepto de la generatividad me agrada. Quiero pasar a los otros lo que he aprendido. Y cuanto antes. La psiquiatria esta muy cerca de abandonar el campo de la psicoterapia. Es para estos tera- peutas y para estos pacientes que escribo El don de la terapia.

Sin embargo personalmen- te trabajo, en su mayor parte, desde un marco de referen- cia interpersonal y existencial. De allf que la mayoria de los consejos siguientes provengan de una u otra de estas pers- pectivas. De modo que Ia psicoterapia. Sin embargo, se apar- ta de las distintas ideologias psicoanaliticas cuando formu- lamos la siguiente pregunta: cual es la naturaleza de las fuerzas internas en conflicto?

Cuatro cuestiones tltimas, a mi parecer, son especialmente rele- vantes para la psicoterapia: la muerte, el aislamiento, el sen- tido de la vida y la libertad. Si alguien observara mis sesiones de terapia, quiza bus- carfa en vano largas discusiones explicitas sobre la muerte, la libertad, el significado de la vida o el aislamiento existen- cial. Tal contenido existencial quiza s6lo sea importante pa- ra algunos pacientes no para todos en determinada etapa de la terapia no en todas.

Pero si se observan las mismas sesiones en busca de al- gun proceso caracteristico derivado de una orientacion existencial, entonces la historia sera completamente distin- ta. Una sensibilidad exacerbada por los temas existenciales 14 influencia profundamente en la naturaleza de la relacion en- tre el terapeuta y el paciente y afecta cada una de las sesiones de terapia.

Yo mismo me sorprendo de la forma peculiar que ha to- mado este libro. De inmediato, decidi postergar otros proyec- tos literarios, comenzar a revisar mis notas clinicas y escribir una carta abierta a los terapeutas principiantes.

E] fantasma de Rainer Maria Rilke estuvo rondando du- rante la escritura de este libro. Poco antes de mi experien- cia de la Biblioteca Huntington, habia releido su Cartas a un joven poeta y conscientemente habia intentado elevar- me a su estandar de honestidad, amplitud y generosidad de espiritu.

Los consejos de este libro fueron extraidos de notas de cuarenta y cinco aos de practica. Estas ideas son tan personales, tan em- pecinadamente subjetivas y en ocasiones tan originales que es improbable que el lector las encuentre en otra parte.

Eldon de la terapia me ofre- ce la oportunidad de poner las cosas en claro. Muchos libros, el mio incluido, consisten en un nume- ro limitado de puntos fundamentales y luego bastante re- lleno que conecta los puntos de una manera elegante.

El texto esta salpicado con muchas de mis frases e in- tervenciones favoritas. Al mismo tiempo trato de alentar la espontaneidad y la creatividad. Por lo tanto no considere mis intervenciones idiosincrasicas como la receta de un procedimiento especifico; representan mi propio estilo y mi propia voz. Pri- mero, como siempre, estoy enteramente et deuda con mi esposa, Marilyn, mi primera y mas minuciosa lectora.

Va- rios colegas leyeron y criticaron expertamente todo el ma- nuscrito: Murray Bilmes, Peter Rosenbaum. Algunos miembros de mi grupo de apoyo profesio- nal me brindaron su tiempo para discutir secciones de este libro. Varios de mis pacientes me permitieron incluir inci- dentes y suefios de sus terapias.

A todos, mi gratitud. Quite los obstaculos al crecimiento Cuando era un joven estudiante de psicoterapia y trata- ba de encontrar mi camino en esos estudios, el libro mas util que lef fue Neurosis y crecimiento humano de Karen Horney. Si se quitan los obstaculos, creia Horney, el individuo se desarrollara hasta convertirse en un adulto plenamente realizado, de] mismo modo que una be- Iota se desarrollara hasta convertirse en un roble.

Yo no tenfa que hacer todo el trabajo; no tenfa que insu- flar en el paciente el deseo de crecer, la curiosidad, la volun- tad, el celo por la vida, el cuidado, la lealtad o una miriada de caracteristicas que nos vuelven humanos de una manera total.

No, lo que tenfa que hacer era identificar y quitar obs- taculos. Me resultaba intimidante abordar la incapacidad de amar. No sabia como hacerlo. Amar a otro era traicionar a su esposo muerto; sentia que era como dar los tiltimos martillazos a los clavos del atatid de su marido. Amar a otro tan profundamente como ama- ba a su marido y no se conformaria con menos significa- ba que el amor por su marido habia sido de algtin modo in- suficiente o imperfecto.

Sentia que amar a otro era una irresponsabilidad: ella era mala y traia mala suerte y su beso era el beso de la muerte. Trabajamos duro durante meses para identificar todos estos obstaculos para amar a otro hombre. Durante meses luchamos de uno en uno con cada obstaculo irracional. Unas pocas palabras sobre Karen Horney: su nombre es desconocido para la mayoria de los jovenes terapeutas.

Suena bien. Pero tiene muy poco que ver con la realidad. Por empezar, la psicoterapia consiste en un pro- ceso de desarrollo gradual en el que el terapeuta intenta co- nocer al paciente tan completamente como sea posible. Y no olviden tampoco Ja baja con- fiabilidad de la categoria de desorden de la personalidad los mismos pacientes que a menudo se embarcan en psicotera- pias mAs largas.

De poder preverlo, hay veces en que los chicos parecerian prisioneros condenados, no a la muerte, sino a la vida, y hasta ese momento totalmen- te inconscientes de lo que la sentencia significa. Esta- mos todos juntos en esto y no hay terapeuta ni persona in- mune a las tragedias inherentes a la existencia. Aunque ambos eran muy eficaces, trabajaban de ma- neras muy diferentes. El sufrimiento y la ansiedad, una vez que pe- netraban en su oidos, desaparecian como el agua sobre la arena de] desierto y los penitentes se iban alegres y aliviados.

Por el contrario Didn, el otro sanador, confrontaba activa- mente a quienes buscaban su ayuda. Adivinaba sus pecados inconfesos. Trataba a los penitentes como a nifios y les daba consejo, los castigaba asignandoles penitencia, ordenaba peregrinaciones y matri- monios y obligaba a los enemigos a hacer las paces.

Mas tarde lo elev6 al rango de estudian- te y por ultimo lo hizo su colega de igual jerarquia. E] cuento de Hesse siempre me ha conmovido de una manera muy especial. Me impacta como un relato profun- damente iluminador acerca del brindar y el recibir ayuda, acerca de la honestidad y la duplicidad y acerca de la rela- ci6n entre el sanador y el paciente.

Los dos recibieron una poderosa ayuda pero de manera muy diferente. Pero ahora, reconsiderando la historia, me pregunto si estos dos sanadores heridos no podrian haber sido incluso mucho mas titiles uno para el otro.

Quiza la verdadera terapia tuvo lu- gar en la escena del lecho de muerte, cuando pasaron a la honestidad de confesar que eran companeros de viaje, am- bos simplemente humanos, demasiado humanos. Los vein- te afios de secreto, por mas ttiles que hayan sido, tal vez obstruyeron e impidieron un tipo de ayuda mucho mas pro- fundo.

Algunos temen la intimidad porque creen que hay algo basicamente inaceptable en ellos, algo repugnante e imperdonable. Quiero saber todas estas cosas y muchas mas. Respuesta: No los insights, ni las interpretaciones.

Casi siempre lo que mas recuerdan son los comentarios del terapeuta que le brindan un apoyo positivo. No sea egojsta, no tiene ningtin sentido; hay un sinfin de ra- zones para expresar estas observaciones y los sentimientos positivos, Y cufdese de los cumplidos vanos, haga que el apoyo que brinda sea tan incisivo como sus retroalimenta- ciones y sus interpretaciones.

No olvide el gran poder que tiene el terapeuta, el poder que en parte proviene de haber- nos enterado de los hechos, fantasfas y pensamientos mds fntimos de la vida de nuestros pacientes. A menudo el terapeuta es la Gnica audiencia que presen- cia grandes dramas y actos de mucho valor. Unos meses mis tarde todavia estaba atormentado por imagenes recurrentes y deseos de su tiltima amante.

Por supuesto que el anhelo lo va a seguir asediando. Es inevitable, es parte de su huma- nidad. Desearia ser un hombre de acero y poder dejarla a un lado para siempre. Y gracias a Dios, si hay algo que usted no es, es un robot.

Nunca se borrara de mi mente la imagen de Ram Dass describiendo su despedida de un guri con el que habia estudiado durante afios en un ashram en la In- dia. Nunca he dado literalmente la vuelta alrededor de mis pacientes, ins- peccionandolos visualmente, y nunca siento que el proceso de crecimiento llegue alguna vez a su fin, pero no obstante esta imagen ha guiado frecuentemente mis comentarios. El apoyo puede incluir comentarios sobre el aspecto ff- sico: alguna prenda del vestir, una tez bien descansada y bronceada, un nuevo corte de pelo.

Es el temor a tales preguntas lo que provoca que mu- chos terapeutas den tan poco de si mismos. Pero yo creo que el miedo es injustificado.

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El don de la terapia (EdiciĆ³n mexicana)

El autor en este libro nos relata las labores que tiene que conocer y manejar el terapeuta. The author in this book tells us about the work you have to understand and manage the therapist. But, what is the main task of the therapist? Throughout the pages and through stories takes us into his world, a human being who cares about the development of another human being through the understanding of emotions, perceptions, realities, dreams, symptoms. The life of a therapist is a life of service in the daily he transcends his personal desires and turns his attention to the needs and growth of the other. Growth in this relationship is not only the patient side, but goes hand in hand therapist growth, through the "here and now" of the immediate events of the session, what is happening in the office.

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